jueves, 2 de junio de 2011

6, 7, 8 y los anarquistas

El 16 de enero de 2011, el diario Perfil publicó un reportaje a Eduardo De la Puente, durante el cual el conductor radial y televisivo habló de temas relacionados con la producción televisiva. Destacamos los siguientes párrafos:

“No me gusta el discurso circense oficialista de 6, 7, 8, que eclipsa a otros programas que no lo son. Recursos... [programa que él conduce por Canal 7] va por otros carriles, no responde a ningún mandato del Gobierno.” “Somos absolutamente críticos y también ecuánimes en la opinión. Últimamente nos pusieron que te tenés que casar con uno o con otro. Me parece fantástico que haya artistas que apoyen al Gobierno, pero no me convence hacerlo ni con el Gobierno ni con la oposición, de los dos lados hay cosas buenas y horribles. Hasta que no haya una persona que nos dé lo que necesitamos, seguiré siendo anarquista.”

El diario Perfil, medio de la derecha de turno, lamebotas y lacayo del Grupo Clarín en su lucha contra la Ley de Medios, con toda la bajeza que lo caracteriza, descontextualizó los dichos de De la Puente a fin de denostar a su acérrimo enemigo periodístico, el programa híper oficialista 6, 7, 8. Ni lerdos, ni perezosos, los analistas del programa contraatacaron, algo ofendidos con De la Puente, por haber “osado” no alinearse con la línea del programa que integran, que es idéntica a la del gobierno. El 18 de enero, luego de un tendencioso informe editado por la producción, opinaron los columnistas del programa:

Carlos Barragán, conductor del programa abrió fuego: “Yo estuve entre esos pelotones de progresistas que criticaban a los políticos, creo no haber criticado la política pero sí a los políticos, porque en algún momento me di cuenta que con la política se solucionaban las cosas. Yo creo que hay gente como De la Puente que ahora se dice anarquista porque sabe que decirse apolítico suena más estúpido. Y no saben que un anarquista es un señor que en el año ’20 estaba en una panadería y por ahí, ponía una bomba en algún lugar. ¿No es así?”

Luego de algunas intervenciones venenosas de Sandra Russo y algún comentario al pasar, se despachó el principal editorialista del programa, Orlando Barone: “Se ha hablado de algunos periodistas que parece ser que cambiaron en este tiempo y eso desilusiona a muchas personas. Periodistas que de algún modo deberían estar cerca de este lugar o próximos y están en ese no lugar, y se defienden con el anarquismo, con la idea de de que todo es malo, que los políticos son todos iguales, algo así como lo de Vargas Llosa. Y yo creo que nunca estuvieron en un lugar; este es el error. Los que les dieron un lugar son los televidentes con una mirada no-crítica. Porque uno es lo que es, y no es lo que no es. Y de los personajes que yo estoy hablando -notorios en la década del 2000, cuando hubo ese movimiento no político con las asambleas en las calles, donde se encumbraron por sobre lo vigente a través de los grandes medios hegemónicos que no casualmente los apoyaron y los consagraron y los mantuvieron durante estos diez años- hoy parte de la sociedad se siente desilusionada, como que esas personas los traicionaron. No, esas personas no los traicionaron. Siguieron su camino, el mismo que generaron en aquella época.”

A continuación cerró la andanada Barragán, asegurando que las opiniones de De la Puente eran de derecha y simpatizaba con Mauricio Macri; como remate de su intervención se lamentó de que los rechazos y las acusaciones al programa de ser abiertamente oficialistas mostraban el talante intolerante de De la Puente y otros equivalentes.

Sorpresivamente, cuando el tema parecía agotado, intervino Carlos Girotti, un sociólogo invitado al programa, mientras el resto de los panelistas enmudecían: “Yo quisiera lavar a los anarquistas, porque entre tanta mierda, es imprescindible lavar a los anarquistas. No es cierto que los anarquistas eran anarquistas porque esperaban que alguien les diera lo que necesitaban. Los anarquistas eran, son y seguirán siendo anarquistas porque propician un tipo, un modelo de sociedad que reconoce una acción colectiva. De hecho, hay anarquistas en la historia de este país que se han destacado por participar en acciones individuales y colectivas. Es verdad, por otro lado, que si uno lo siguiera a Antonio Gramsci, en la dialéctica de las ideas, el anarquismo no prolonga el socialismo, prolonga el liberalismo. Este señor [De la Puente], sin saberlo, es una prolongación del liberalismo.” Sin nada más que agregar, pasaron a un corte publicitario, sin retomar el tema.

Lo antedicho amerita que aventuremos algún tipo de reflexión sobre los conceptos vertidos en el programa. El programa 6, 7, 8 tiene un reconocido carácter polémico por dos razones: 1) por hacer una crítica del discurso de los medios hegemónicos de comunicación, las grandes corporaciones periodísticas y los grupos económicos que operan en la comunicación; 2) por su alineación oficialista, su concordancia plena con el proyecto kirchnerista y sus embestidas contra toda oposición (de cualquier signo político) al proyecto del gobierno.

Lamentablemente, el sesgo pro-kirchnerista hace a sus integrantes renuentes a formular la más mínima crítica al gobierno, dominando el horizonte de la producción del programa. De este modo, 6, 7, 8 termina oficiando como una agencia de propaganda kirchnerista para-estatal. Más allá de desnudar el discurso de las grandes corporaciones periodísticas de la derecha neoliberal capitaneadas por el Grupo Clarín y el diario La Nación, de los periodistas alcahuetes de militares, políticos y/o empresarios como Mariano Grondona, Luis Majul, Jorge Lanata, Alfredo Leuco, Joaquín Morales Solá y demás lacras del periodismo, los integrantes del programa hacen mutis por el foro cuando de criticar las políticas oficiales se trata. Pero lo más deleznable del programa es la igualación de cualquier discurso crítico al gobierno (o a la propia emisión televisiva) con el discurso de la derecha liberal o fascista. Una crítica desde un punto de vista revolucionario o libertario que ponga en jaque la política burguesa del kirchnerismo es percibida como una seria amenaza por el equipo de producción. Entonces ponen en juego un ardid tan viejo como la política, el cual consiste en denunciar a las críticas por izquierda como provenientes de un grupo de trasnochados infantiles que le hacen el juego a la derecha consciente o inconscientemente. Una metodología que Lenin consagró en su reaccionaria crítica al “izquierdismo” como “enfermedad infantil” del comunismo.

En esta olla podrida de opositores al gobierno que cuecen los chefs de 6, 7, 8, se igualan la paranoica fundamentalista católica de Elisa Carrió, el derechista Duhalde y el inepto negrero de Mauricio Macri, con aquellos que luchan desde las bases contra este gobierno adalid de la “burguesía nacional”, los capitanes de la industria, el sistema bancario y la patria contratista. Un gobierno cuya policía federal es cómplice en el asesinato de Mariano Ferreyra en octubre de 2010 y a quien reivindican ahora que está muerto desde 6, 7, 8, pero ocultando en su discurso que Mariano era un opositor acérrimo a este modelo. Esta metodología perversa, tiene como objetivo la impugnación de la autoridad moral de las personas cuyas críticas desnudan al proyecto burgués kirchnerista, al meterlas en la misma bolsa con los personajes más repugnantes del país.

La invectiva contra Eduardo De la Puente debe entenderse dentro de ese contexto. De todos modos, el anarquismo lavado de De la Puente no se diferencia del anarquismo que han manifestado otros reconocidos personajes como Pablo Llonto, Osvaldo Bayer, Horacio Fontova y Diego Cappusotto, que han demostrado simpatías con el gobierno de los Kirchner y no han merecido la censura del programa de marras. Por cierto, el anarquismo que profesa De la Puente no parece ser ni muy crítico ni muy revolucionario, y hasta tal vez sea verdad que el hombre no sea más que un “apolítico”. Esto se evidencia en la frase: “Hasta que no haya una persona que nos dé lo que necesitamos…”, donde se desenmascara un “anarquismo provisorio” que durará hasta que venga un gobierno que “me dé aquello que yo necesito”. Eso no tiene nada de anarquista y mucho de falta de compromiso, y quizás Barragán no se equivoque.

Sin embargo, de las declaraciones de Barragán se desglosa que la idea que tienen del anarquismo los integrantes de la mesa del programa es similar a los estereotipos burgueses: para Barragán, un anarquista es un terrorista de los años veinte. Por supuesto que este panel de periodistas peronistas, se indignó profundamente cuando con el mismo calificativo, desde la derecha más recalcitrante, se acusó a los integrantes del gobierno de ser “terroristas montoneros de los años setenta”.

Pero Orlando Barone lleva su discurso perverso anti-anarquista aún más lejos: considera al anarquismo –apelando inadecuadamente a un concepto inventado por el posmoderno Marc Augé- un no lugar, es decir, una posición individualista sin ningún compromiso con la realidad, refugio de los periodistas que critican a un gobierno que deberían apoyar. La interpretación mendaz de Barone llega al punto de considerar al movimiento de asambleas populares del 2001-2002 como alimentado por las grandes corporaciones, y a ciertos periodistas -que bien se cuida de nombrar- como que se encumbraron gracias a un montón de gente descomprometida con la política. Es entendible que a este lacayo kirchnerista le cause repugnancia una de las más genuinas expresiones de soberanía popular que jamás se vio en el país, prefiriendo la delegación del accionar autogestionado de la comunidad en las manos de los “representantes políticos”. ¿En qué se diferencia el señor Barone de los Lanata, Grondona y Majul, que berreaban horrorizados frente a la consigna “Que se vayan todos, que no quede ni uno solo”, coreada por miles de manifestantes autoconvocados espontáneamente en las calles? No se diferencia en nada. No hay mejor muestra de periodismo falaz y alcahuete que los dichos expresados por Barone, hombre avezado en exponer las falacias y alcahueterías de los periodistas y políticos que critican al gobierno. No hay mejor muestra de irresponsabilidad frente a la teleaudiencia y la comunidad que las expresiones de Barragán, que estigmatiza como terroristas a quienes lucharon contra la represión y la explotación en sindicatos horizontales y sociedades de resistencia, que lucharon contra el sexismo, el machismo, la explotación y el maltrato infantil antes que nadie, y fueron víctimas de persecución, torturas, cárceles, asesinatos, exilios y sufrieron por primera vez en la historia la desaparición forzada de sus militantes a manos de las fuerzas policiales.

En medio de tanto periodismo berreta, pancista, chivato y cómplice del poder, la intervención de Carlos Girotti en el programa termina siendo lo más rescatable, despegando a los anarquistas de la ráfaga de burradas vertidas por sus anfitriones. Pero aunque pueda ser cierto que De la Puente no sea más que una prolongación del liberalismo, lejos está de serlo el anarquismo. Y la cita a Antonio Gramsci -que descubre en realidad una afinidad de Girotti con el marxismo- revela un típico prejuicio enraizado en los intelectuales de la izquierda autoritaria. No viene al caso refutar en este espacio tan ridícula afirmación, en especial cuando el marxismo en la práctica ha resultado una prolongación del estalinismo.

Para finalizar, a los anarquistas nos producen repulsión los genuflexos a cualquier poder (de cualquier orden o ideología), y el oficialismo manifiesto de 6, 7, 8 califica en esta categoría. No toleramos a los colaboradores de los explotadores, los represores, los políticos, el Estado, las corporaciones mediáticas y los capitalistas. Y somos intolerantes –bastante más que Eduardo De la Puente- también con el programa 6, 7, 8: en este punto tiene razón Carlos Barragán.

Autor: Patrick Rossineri

El video del programa puede verse en: http://www.youtube.com/watch?v=DbUN6W5uE10

Publicado en: Libertad!, Nº 58, mayo de 2011, Buenos Aires.

Tomado de Prensa Anarquista Latinoamericana: http://prensaanarquista.blogspot.com/2011/05/6-7-8-y-los-anarquistas.html

Tomado para este blog de: www.alasbarricadas.org/noticias/?q=node/17799

miércoles, 18 de mayo de 2011

martes, 26 de abril de 2011

viernes, 25 de marzo de 2011

"Estamos convencidos de que los partidos o los individuos que se digan representantes de la clase explotada y de los oprimidos y que creen en estos la esperanza de su emancipación mediante las elecciones y los parlamentos, no hacen más que reforzar las instituciones políticas de la burguesía y por consecuencia lógica, refuerza también, el despotismo, la explotación, la tiranía..."

M.Bakunin

Gabriele del Grande: "Las revoluciones en el mundo árabe trascienden y superan las categorías tradicionales de la izquierda"


Alma Allende - Rebelion.org

Entrevista a Gabriele del Grande, periodista italiano actualmente en Bengasi, nacido en 1982, se licenció en Estudios Orientales en la Universidad de Bolonia. Escribe en L'Unitá yPeacereporter, pero en realidad se dedica desde hace años a contar, como periodista atento, comprometido y riguroso, la historia de la verdadera “clase universal” del siglo XXI: los emigrantes. En 2006 fundó el observatorio de las víctimas de la emigración Fortress Europe, donde registra nombres y cifras del “genocidio estructural” derivado de las políticas migratorias europeas. Es autor de dos libros fundamentales sobre el tema: Mamadou va a morir, del que hay traducción española (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, 2008) e Il mare di mezzo, cuyos capítulos sobre Túnez y Libia son de obligada lectura para el que quiera abordar la situación actual en los dos países. Desde hace dos meses viene cubriendo sobre el terreno -desde Túnez, Egipto y ahora Libia- los acontecimientos del mundo árabe. Desde hace veinte días se encuentra en Bengasi y desde allí ha respondido a nuestras preguntas.

Ahora que se ha decidido la intervención de la ONU y que las bombas “aliadas” caen sobre Libia, numerosas voces anti-imperialistas tratan de demostrar que la revuelta libia fue desde el principio un montaje de las potencias occidentales. ¿Qué piensas al respecto? ¿Ha habido un diseño exterior o han sido levantamientos populares espontáneos como en Túnez y Egipto?

No estoy en absoluto de acuerdo con los que denuncian un complot. En Libia, como en Túnez, Egipto, Yemen y ahora también en Siria, las revueltas han sido espontáneas y populares y no el resultado de complots estadounidenses, sino más bien la respuesta más natural que podíamos esperar tras décadas de dictaduras apoyadas por las grandes potencias en nombre de la estabilidad y de los buenos negocios. Asombra que ciertas teorías conspiratorias procedan del campo de la izquierda. Pero eso ocurre también quizás porque estas revoluciones trascienden y superan las categorías de la izquierda. Es interesante analizar esta paradoja. En las calles de El Cairo, como en Túnez y en Bengasi, están sobre todo los pobres. Pero los pobres no piden salarios, no gritan contra los patrones, no se identifican como clase obrera. O por lo menos no todavía. Antes que nada reclaman libertad y antes que nada se identifican como ciudadanos. Y uno de los instrumentos principales que les permite organizarse es un objeto de consumo. Tal vez el símbolo más fútil de los bienes de consumo: el ordenador con el que conectarse a la red, y los vídeoteléfonos para grabar lo que sucede en la calle. Hay, en fin, un elemento generacional. Se trata de países muy jóvenes, al contrario que Italia o España, cuyos ciudadanos medios han crecido durante la guerra fría. Aquí la mayor parte de la población tiene menos de 25 años y empuja por el cambio. Un cambio que desde la orilla norte (del Mediterráneo) no sabemos comprender, también a causa de un prejuicio racista y colonial del que no logramos liberarnos. Europa se considera la única posible depositaria de democracia. Como si fuese un concepto que puede pertenecer sólo a algunos y no a todos. Y considera imposible que un país musulmán pueda aspirar a la libertad en lugar de al oscurantismo religioso. Esta es la razón por la que prosperan lasa tesis conspiratorias. No aceptar la idea de que a “nuestra” decadencia corresponda “su” resurgimiento.

¿Por qué crees que los EEUU, la UE e incluso Italia, con intereses tan fuertes en Libia, se han decidido por una intervención “humanitaria” contra un amigo y aliado?

Creo fundamentalmente que por un error de cálculo. Me explico. En un primer momento parecía que el régimen de Gadafi iba a implosionar sobre sí mismo en el curso de pocos días. Así sucedió en Túnez y en Egipto. Y en esos días las potencias mundiales se precipitaron a condenar la dictadura libia y a mandar señales de apertura a los rebeldes con el fin de garantizar la continuidad de los contratos petrolíferos y de las concesiones millonarias que Libia ofrece y ofrecerá en los próximos años. Después se demostró que Gadafi era un hueso más duro de roer de lo previsto y gaanó terreno gracias a la parsimonia de la ONU y a la entrada en Libia de mercenarios profesionales de la guerra, llegados de otros países africanos, y utilizados en campañas ofensivas contra las ciudades de los rebeldes. Llegados a este punto, las potencias internacionales tuvieron que tomar una decisión para proteger sus intereses en Libia. O apostar por los rebeldes y preparar las armas; o volver sobre los propios pasos con el riesgo muy alto de que un personaje como Gadafi, resentido por la afrenta, cancelase los contratos con las compañías occidentales, con arreglo a su conocida gestión personal y lunática del sistema Libia.

¿Quiénes forman parte del Consejo Nacional Libio? ¿Son agentes del imperialismo, bravos revolucionarios, una mezcla de todo?

Se trata de personajes de extracción muy variada. Sobre todo abogados, jueces, hombres de negocios y alguna que otra cara lavada del régimen que ha abandonado a tiempo a Gadafi y que no tienen las manos sucias de sangre. Algunos han vuelto a Libia tras años de exilio en el exterior, sobre todo de los EEUU. De sus declaraciones se deduce que ambicionan una Libia unida, con capital en Trípoli, regida por un sistema constitucional, parlamentario y de partidos, que respete los viejos contratos petrolíferos y que reconozca la libertad de expresión, asociación, empresa y pensamiento. El trabajo que tienen por delante es larguísimo, porque desde hace 42 años la sociedad civil en Libia ha sido aniquilada. No existen asociaciones. No existen sindicatos. No existen partidos políticos. No existen instituciones. Existe únicamente la red de Comités Populares de Gadafi, sus fuerzas especiales de seguridad, un ejército que no cuenta para nada y la mano larga del gran jefe que decide todo según su humor.

¿Hay una izquierda más o menos organizada en Bengasi?¿Qué papel han jugado los jóvenes?

La izquierda no existe y si existe no es visible. Repito que no hay ni ha habido partidos en los últimos cuarenta años. Se ha reprimido toda forma de disidencia. La única fuerza de oposición interna en las últimas décadas ha sido la del islam político. Reprimido durísimamente durante la dictadura. Basta pensar en los 1200 islamistas fusilados en una sola noche en la cárcel de Abu Slim en Trípoli en 1996. También la revolución del 17 de febrero estalló a partir de la chispa de una protesta suya, cuando el 15 de febrero los familiares de las víctimas salieron a la calle para exigir justicia. Por lo demás, se trata de un movimiento espontáneo, formado sobre todo de jóvenes, incluso ingenuo si quieres, pero en el sentido positivo del término. En el sentido de que hay toda una generación que sin hacerse demasiados sofismas ha decidido que por la libertad vale la pena luchar y ha resuelto poner fin al régimen de Gadafi, incluso al precio de la propia vida.

¿Cuál era la situación social y económica en la Cirenaica antes de las revueltas? Libia, ¿no es un país rico? Entonces, ¿por qué protesta?

Esta es otra cosa interesante. A diferencia de Túnez y Egipto, Libia es un país rico. Incluso estos días se ven por todas partes grandes coches nuevos y las casas donde he entrado son casas de clase media. Los pobres en la ciudad son sobre todo los extranjeros: egipcios, sudaneses, chadianos, tunecinos, marroquíes, nigerianos, que emigraron a Libia para buscar fortuna y se vieron obligados a hacer los trabajos más humildes y peor pagados. Una cosa muy distinta sucede en el campo y en el mundo rural, que vive muy por debajo del nivel de vida de la ciudad. Pero una vez más aquí no se protesta por los salarios. Nunca he oído pronunciar la palabra “salario” en las protestas. Claro, se grita contra el escándalo de la corrupción, pero el punto principal es la libertad y el fin de la dictadura y del terrorismo de estado. Por supuesto, es evidente que todos creen que una gestión del petróleo orientada al bien público proporcionará una gran riqueza al país, más instrucción y mayor calidad de vida. Pero el punto principal, de nuevo, es la libertad.

Los habitantes de Bengasi, ¿han pedido realmente la intervención? ¿No temen perder el control de su revolución? ¿Perder credibilidad a nivel internacional, incluso entre los pueblos árabes vecinos?

Los habitantes de Bengasi tienen las ideas claras sobre dos puntos. Quieren la zona de exclusión aérea y los bombardeaos aliados sobre la aviación de Gadafi y sobre el armamento pesado que amenaza a los civiles. Y al mismo tiempo no quieren la entrada de las tropas extranjeras ni la ocupación militar. Lo dice el pueblo en la calle y lo subraya el Consejo transitorio nacional.

Los anti-imperialistas que hablan de conspiración se preguntan cómo es posible que los rebeldes se hayan armado tan deprisa, desde los primeros días. ¿De dónde han salido las armas? ¿Quién ha abastecido de armamento a los rebeldes?

Lo extraño es que no se pregunten en cambio quién ha armado a Gadafi y de dónde ha sacado todos esos tanques y todos esos lanzamisiles con los que está aterrorizando a los civiles. Pero volviendo a la pregunta, la dinámica es muy simple. El día 15 de febrero comienzan las protestas en Bengasi. El ejército, como en Túnez y en El Cairo, se niega a disparar sobre el pueblo. Pero lo hacen en su lugar las fuerzas especiales de seguridad de Gadafi. En pocos días hay una masacre, al menos 300 muertos. En este momento el ejército, bajo la presión del pueblo, abre los cuarteles y deja que los jóvenes cojan los viejos kalashnikov y los pocos lanzacohetes que se encuentran en los depósitos. Gracias a esas armas logran expulsar de la ciudad a las fuerzas especiales de Gadafi. Y con esas mismas armas defienden la ciudad de Bengasi y liberan la ciudad de Ijdabiya, Brega y Ras Lanuf. Hasta que Gadafi lanza contra ellos unidades especiales y mercenarios armados de tanques y lanzamisiles y apoyados por la aviación militar, que siembra el pánico entre las filas de los rebeldes bombardeando el frente. Luego, es cierto, en los días posteriores a las primeras derrotas militares contra el ejército de Gadafi, llegaron a la ciudad nuevas armas y nuevas municiones. Una vez más viejos kalashnikov y un poco de artillería antiaérea. Alguien logró hacer funcionar tres helicópteros y dos aviones militares Mirage, ambos luego abatidos, uno por fuego amigo y otro por una explosión del motor. En todo caso, si es un misterio de dónde han llegado las nuevas armas, lo que es cierto es que se trata de armas ligeras y de pésima calidad. En cuanto a los presuntos instructores militares sobre los que se ha especulado tanto, a juzgar por el caos del frente se diría que nunca llegaron.

¿Cómo crees que la intervención occidental puede influir en el curso de las revoluciones libia y árabe?

Todo depende de las decisiones que se tomen. Por el momento, el bombardeo sobre la artillería pesada de Gadafi simplemente ha evitado una masacre. Es verdad que han muerto decenas y quizás centenares de soldados y mercenarios libios. Es verdad que se podía haber evitado interviniendo antes con la diplomacia, quizás diez años antes, en lugar de dedicarse a cortejar al dictador desde los tiempos del fin del embargo, en 2004. Pero estando así las cosas, el bombardeo evitó que treinta tanques y veinte lanzamisiles entraran en Bengasi, cuando estaban ya a sus puertas, y después de que un solo día de batalla en la ciudad provocase 94 muertos. Nos guste o no la guerra, y a mí no me gusta, es de esto de lo que estamos hablando. Ahora, sin embargo, es necesario que la intervención militar se detenga y que el resto del trabajo lo hagan los libios. Porque el problema no es “guerra sí o guerra no”. La guerra ya existe. Y es una guerra de liberación. De un pueblo contra el régimen, sus fantoches y sus mercenarios. Y no debe convertirse en una guerra colonial contra un gobierno enemigo de los propios intereses particulares. Pero por lo que he visto en estos días, estoy convencido de que hay que apoyar al pueblo libio. En la mejor de las hipótesis surgirá una república constitucional basada sobre un sistema económico liberal. Puede no gustarnos, pero es lo que les gusta a los libios y tienen también el derecho de elegir su propio futuro. Apoyar a Gadafi en nombre de su máscara socialista y tercermundista no es sólo sólo una estupidez sino que nos convierte en cómplices de un criminal de guerra.

"A Gheddafi no le falta razón, las fotos de su casa bombardeada me hacen sentir mal”, dice Berlusconi. Dice también que querría hacer personalmente un blitz a Trípoli para negociar con el rais “una salida de escena honorable”. ¿Por qué dice estas cosas?

Berlusconi dice eso un poco por su su delirio de omnipotencia y su continua búsqueda de un puesto engtre los grandes estadistas de la historia de Italia. Y un poco también para distraer a la opinión pública italiana e internacional de la imagen de putañero que no puede sacudirse de encima después de los últimos escándalos sexuales tan morbosamente investigados por la magistratura y la prensa italiana.

Hablemos de Lampedusa. 11.000 emigrantes desembarcados, de los cuales hay todavía 3000 en la isla; otros 2000 han sido expulsados. Faltan entre 5000 y 8000 que el ministerios del Interior asegura haber “distribuido” en el territorio, como si el número de plazas disponible en los CIE y en los CARA no fuese un dato público. La fábrica de la clandestinidad, en definitiva, funciona a pleno rendimiento. Incluso si no parece que haya libios entre los emigrantes, ¿tiene una relación con Libia?

No, por ahora no existe esa relación. Existirá de nuevo, apenas vuelvan a salir de Zuwara, presumiblemente una vez termine la revolución. Pero por ahora no veo ese vínculo. A Lampedusa no está llegando ningún fugitivo de Libia. Claro, de aquí se han ido muchos extranjeros, al menos 250.000, sobre todo egipcios y tunecinos, y también chinos, bengalíes y otros, pero en su mayoría han regresado a casa a la espera de poder volver a Libia. Los libios que huyen de la guerra se desplazan de una ciudad a otra del país, buscando refugio en las zonas liberadas, al este. A Lampedusa, en cambio, sólo han llegado hasta ahora tunecinos. Y además originarios de Zarzis, Djerba y Tataouine. Y una vez más, también en este caso, en el origen de la oleada migratoria no se encuentra el caos generado en el país por la revolución, como muchos han pretendido invocando el asilo político y hablando de prófugos. Se trata, al contrario, de dos factores. Uno más contingente vinculado a la crisis económica de la costa tunecina como consecuencia de la caída del turismo tras la insurrección. El segundo, vinculado a la aventura colectiva. De nuevo, razonar en términos de crisis es reductivo y racista porque nos lleva a olvidar que se trata de jóvenes, iguales a nosotros, con sus sueños y su gusto por los desafíos. Miles de jóvenes han aprendido con la revolución que rebelarse es justo. Y quizás sin haberlo racionalizado, han comenzado a rebelarse contra la injusticia de la frontera. Quieren ir a visitar a París a sus parientes, quieren trabajar unos cuantos meses, quieren ver la orilla norte, quieren casarse con un italiana. Quieren viajar. Los motivos son asunto suyo; después de todo, viajar no es una exclusiva de desesperados sino al contrario una parte imprescindible de la vida de todos los jóvenes de hoy. Y para hacerlo violan una ley que consideran injusta. A mí me parece un acto de rebelión que entraña un enorme potencial. Por eso digo que en el fondo no es un mal que Lampedusa esté ahora sobrepoblada. Porque plantea cuestiones muy serias de manera explosiva. El régimen de criminalización de la libertad de circulación debe caer, exactamente como han caído las dictaduras del sur del mediterráneo. Los tiempos están maduros para eso.

Escribiendo desde Bengasi, ¿no has tenido la impresión de ser parcial? ¿Cómo valoras la calidad de la información sobre Libia en general y sobre Bengasi en particular? ¿Nos han manipulado? ¿Quién? Una parte de la izquierda dice, por ejemplo, que Gadafi nunca bombardeó desde el aire a los manifestantes y que esto demostraría que se trata todo de un montaje mediático para justificar la intervención. Pero también algunos respetables medios de la izquierda -pensemos en Il Manifesto o en Telesur- han sido acusados de dar información parcial o falsa.

Claro que soy parcial. Soy consciente y estoy orgulloso. Cada relato tiene un punto de vista. Y es importante elegir el propio. De la misma manera que hablo de las fronteras asumiendo el punto de vista de los emigrantes y de las familias de los que han muertos en el mar y no el de la burguesía europea o el de la policía de fronteras, así he contado la revolución en Túnez y en Egipto mezclándome con los rebeldes y no con los esbirros de los dictadores. Lo mismo en Libia. No quiero ser portavoz de un criminal de guerra como Gadafi. Querría, eso sí, estar en Trípoli y hablar de la resistencia en la capital, que ha desaparecido de las noticias después de que las primeras tímidas manifestaciones fueran reprimidas en sangre y después de que todos los periodistas “empotrados” fueran recluidos en los hoteles y obligados a cubrir sólo las noticias previamente seleccionadas por el régimen. Por lo tanto sí, soy parcial y prefiero estar de parte de quienes luchan por la libertad y no de quien emplea tropas mercenarias y lanzamisiles para atacar al propio pueblo porque no quiere dejar el poder después de 42 años de dictadura. Y bien, la izquierda ha entrado en crisis porque Gadafi ha sido un símbolo para un cierto socialismo y un cierto tercermundismo. Y tiene todavía hoy muchos amigos. Entre ellos Chávez y por tanto Telesur, y Valentino Parlato y por tanto Il Manifesto. De manera que no citaría estos dos medios como buenos ejemplos de periodismo respecto de la cuestión de Libia. Como tampoco citaría al canal Al-Arabiya, que hizo circular la cifra falsa de 10000 muertos ni a todos los otros medios que lanzaron sin pruebas la noticia de los bombardeos sobre la multitud de los manifestantes y la de las fosas comunes llegando incluso a usar de manera disparatada la palabra genocidio. Aquí emerge por enésima vez la escasa calidad del periodismo de hoy, sobre todo del italiano. Y sobre todo cuando se trata de contar fenómenos que escapan a las usuales categorías de pensamiento. El socialismo y la dictadura, la guerra y la paz, el islam y la democracia. Precisamente por eso me parece importante estar aquí y escribir a partir de las historias de los verdaderos protagonistas de esta revolución. Los jóvenes de la nueva generación libia.


Extraído de: http://www.alasbarricadas.org/noticias/?q=node/17097

miércoles, 23 de febrero de 2011

Grecia: ¡¡Noticias!!



23 de febrero: Actualización de la jornada de huelga general en Grecia
Constantes actualizaciones de lo acontecido en las manifestaciones en toda Grecia


16:10 (GMT +2) Atenas: La policía despejó temporalmente la mayor parte de la plaza de Síntagma, cargando con gases lacrimógenos y valiéndose de equipos motorizados. La gente ha comenzado a regresar a la plaza. Por un altavoz, manifestantes han llamado a una concentración por la tarde, delante del Parlamento. La estación central de metro ha sido reabierta.Tesalónica: detenciones de personas escogidas al azar entre la multitud por secretos. Enfrentamientos en torno a la plaza mayor de Aristóteles hace unos minutos. Los manifestantes atacaron la comisaría de Ano Polis (Ciudad Alta) con cócteles molotov.


15:38 (GMT +2) Atenas: Varios miles de personas están reunidas en la Plaza Mayor de Síntagma, donde los cordones policiales protegen el edificio del Parlamento. Se ha emitido un llamamiento a todo el mundo para que vuelva a Síntagma. Al menos 30 personas han sido arrestadas delante del Ministerio de Asuntos Exteriores (en los alrededores de la plaza mayor de Síntagma). Las autoridades del Rectorado de la Universidad de Atenas están celebrando una reunión, preparándose a violar el asilo universitario. Gente se está reuniendo en la plaza Omonia, preparándose para marchar hacia la plaza de Síntagma. Las estaciones de metro centrales han sido intencionalmente cerradas por la Policía.


15:23 (GMT +2): Manifestaciones en curso en muchas ciudades por toda Grecia: en Tesalónica, Patrás, Ioánnina, Kozani, Agrinio, Naxos, Rézymno, Volos, Arta, Heraclion, Larisa, Serres, Cefalonia, Mitilene, etc . En la ciudad de Drama el Ayuntamiento fue temporalmente ocupado por los manifestantes.


15:05 (GMT +2) Atenas: bloques de personas mixtos se están reuniendo delante del Parlamento (Plaza de Síntagma) y están llamando a todos a unirse a ellos allí. Gente que estaba en el barrio de Exárjia está tratando de formar una asamblea. Muchos informes dicen que el tamaño de la manifestación es similar al de la manifestación del 5 de mayo de 2010 (alrededor de 250.000 personas). Miles de manifestantes se encuentran todavía en las calles alrededor del barrio de Exárjia y los Propileos de la vieja universidad en el centro de Atenas, y están tratando de acceder a la plaza de Síntagma. Numerosos policías antidisturbios están cortando las calles. En muchos lugares en toda Atenas, los manifestantes están lanzando piedras y la Policía está disparando gases lacrimógenos y granadas de brillo y ruido sordo. Ha habido un número indeterminado de detenciones. Las estaciones centrales de metro se han ido cerrando por tiempos cortos. Un grupo de personas de varios bloques aún tiene ocupada la plaza mayor de Síntagma.


14:28 (GMT +2) Tesalónica: La policía trató de romper la mani cargando contra los manifestantes con una gran cantidad de gases lacrimógenos y granadas aturdidoras. Se ha roto una gran cantidad de cajeros automáticos, y continúan los enfrentamientos en la plaza de Aristóteles y las calles circundantes.14:10 (GMT +2) Atenas: Atenas es como una cámara de gas. Hay enfrentamientos violentos por todas partes, y muchos manifestantes han sido heridos, entre ellos ancianos y discapacitados. Hay un montón de policías secretos encapuchados. La gente sigue estando en las calles y defendiéndose a sí misma.


13:57 (GMT +2) Atenas: La manifestación entera ha sido atacada por todas partes con gases lacrimógenos y granadas aturdidoras. Hay enfrentamientos en toda Atenas y hay informes de motos de la Policía ardiendo. Algunas detenciones de personas escogidas al azar. La gente intentó tomar por asalto el Ministerio de Finanzas y Hacienda en la plaza mayor de Síntagma (Constitución).


12:53 (GMT+2), Atenas: La manifestación es una de las más grandes realizadas en Atenas durante los últimos años. El tiempo es bueno, el ánimo también. La gente se van dirigiendo despacio a la plaza mayor de Síntagma


12:50h (GMT +2), Atenas: La manifestación es enorme. Algunos informes dicen que más grande que las grandes manifestaciones de las huelgas generales del año pasado. El corrupto presidente de la GSEE (Confederación General de Trabajadores Griegos), Panagópulos, fue provocado por manifestantes. La PAME (la unión sindicalista del partido «comunista» de Grecia) organizó una manifestación por separado, como siempre, la cual también cuenta con miles de personas. La cabeza de la manifestación ya ha llegado a la plaza mayor de Síntagma (a las afueras del parlamento), mientras que miles de manifestantes aún no han comenzado la marcha. Policías secretos procedieron a más detenciones de personas con mochilas o bolsos.


12:30h (GMT +2), Atenas: detenciones “preventivas “de sindicalistas de base. Miles de personas siguen reuniéndose. Muchos policías secretas en todo el barrio de Exárjia y las calles de sus alrededores.
Tesalónica: policías secretos fueron perseguidos por manifestantes. Algunas cámaras de vigilancia fueron destruidas después de que la marcha hubiera comenzado.
Patrás: Tal vez más de 4.000 personas están marchando en las calles céntricas de la ciudad. Varios inmigrantes también se han unido a la manifestación.


12:00h (GMT +2): Miles de personas se van reuniendo en puntos centrales de Atenas, Patras, Tesalónica, etc. Las marchas no han comenzado todavía ya que cada vez más personas están saliendo a las calles. Miles de maderos (el grupo antidisturbios, equipos motorizados y policías secretos) también se están moviendo alrededor de los puntos de encuentro, tratando de aterrorizar a la gente que se va a donde las manifestaciones. Según las autoridades, fuerzas policiales de muchas ciudades de provincias se han trasladado a Atenas para participar en el plan de represión.


martes, 15 de febrero de 2011

Nuestro ideario:


No vamos a repetir nada nuevo. La propaganda no es y no puede ser más que la repetición continua, incansable, de aquellos principios que deben servirnos de guía en la conducta que hemos de seguir en las varias contingencias de la vida. Expondremos, pues, con palabras más o menos diferentes, pero con un fondo constante, nuestro socialismo-anarquista revolucionario. Creemos que la mayor parte de los males que afligen a los hombres dependen de la mala organización social y que los hombres, queriendo y sabiendo, pueden destruirlos. La sociedad actual es el resultado de las luchas seculares libradas por los hombres. No comprendiendo las ventajas que podrían haber obtenido de la cooperación y de la solidaridad, viendo en todos sus semejantes -excepto en los más cercanos a ellos por el vínculo de la sangre- competidores y nada más que competidores, cuando no enemigos, han procurado acaparar, cada uno para sí, la mayor cantidad posible de goces sin preocuparse del interés de los demás. Dada esta lucha, naturalmente, debían salir vencedores los más fuertes o los más afortunados, sometiendo y oprimiendo a los vencidos de modos diversos y múltiples. Mientras el hombre no fue capaz de producir sino lo que necesitaba para su sostén, los vencedores no pudieron hacer otra cosa que matar al vencido y apoderarse de los productos por éste cosechados. Más tarde, cuando con el descubrimiento del pastoreo y de la agricultura un hombre pudo ya producir más de lo que necesitaba para vivir, los vencedores encontraron más ventajas en reducir a los vencidos a la esclavitud y hacerles producir para ellos, para los “dueños”. Más tarde aún, los vencedores se dieron cuenta de que era más cómodo, más productivo y más seguro explotar el trabajo ajeno con otro sistema: el de retener la propiedad exclusiva de la tierra y de todos los medios de trabajo y dejar nominalmente libres a los despojados, los cuales, no teniendo ya medios para vivir, se veían obligados a recurrir a los propietarios y a trabajar para éstos en las condiciones que éstos imponían. De este modo, poco a poco, gradualmente, a través de una red complicadísima de luchas de todo género -invasiones, guerras, rebeliones, represiones, concesiones arrancadas, asociaciones de vencidos unidos para la defensa y de vencedores unidos para la ofensa- se ha llegado al estado actual de la sociedad, en el cual unos cuantos hombres poseen hereditariamente la tierra y toda la riqueza social, mientras la gran mayoría de los individuos, desheredada de todo, se ve oprimida y explotada. De este estado de cosas depende la situación miserable en que generalmente se encuentran los trabajadores y, además, todos los males que de la miseria se derivan: ignorancia, delitos, prostitución, miseria física, abnegación moral y muertes prematuras. De este estado de cosas depende la constitución de una clase especial -el gobierno- que, provista de medios materiales de represión, tiene la misión de legalizar y defender a los propietarios contra las reivindicaciones de los proletarios, sirviéndose además de esta fuerza para crearse para sí ciertos privilegios y para someter, cuando puede, hasta a la misma clase propietaria. De este estado de cosas depende que otra clase -el clero- se haya convertido en la ayuda más eficaz para la perpetuación de la injusticia, ya que procura persuadir a los oprimidos para que soporten dócilmente al opresor, trabajando de paso, como la clase gubernamental, al propio tiempo que por el interés de los propietarios, por sus propios intereses. De este estado de cosas depende la formación de una ciencia oficial que es, en todo aquello que puede servir al interés de los dominadores, la negación de la verdadera ciencia. De este estado de cosas depende el espíritu patriótico, los odios de raza, las guerras y la paz armada, más desastrosa que todas las guerras. De este estado de cosas depende el amor convertido en tormento o en objeto vil de mercado. De este estado de cosas depende el odio más o menos intenso, la rivalidad, la desconfianza, la incertidumbre y el miedo que reina en las relaciones de todos los hombres. Este estado de cosas es el que nosotros, anarquistas, queremos cambiar radicalmente. Puesto que todos esos males que hemos mencionado son consecuencia de la lucha entre los hombres, de esa búsqueda del bienestar individual efectuada por cuenta propia y contra todos, queremos remediarlos sustituyendo al odio con el amor, a la competencia con la solidaridad, a la búsqueda exclusiva del propio bienestar con la cooperación fraterna para el bienestar de todos, a la opresión y la imposición con la libertad, a la mentira, cualquiera que sea su índole, religiosa o seudocientífica, con la verdad. Para realizar ese cambio, creemos preciso proceder a:
1. Abolición de la propiedad privada de la tierra, de las materias primas y de los instrumentos de trabajo, con el fin de que nadie pueda tener el modo de vivir explotando el trabajo ajeno y de que, teniendo todos los hombres garantizados los medios de producir y de vivir, puedan ser verdaderamente independientes y puedan asociarse con los demás libremente, conforme a las propias simpatías y con el propósito de colaborar en el interés de todos.
2. Abolición del gobierno y de todo poder que pueda dictar leyes e imponerlas a los demás, es decir abolición de las monarquías, de las repúblicas, de los parlamentos, de los ejércitos, de los policías, de las magistraturas y de todas las demás instituciones dotadas de medios coercitivos.
3. Organización de la vida social mediante la obra de asociaciones libres, de federaciones de productores y de consumidores, hechas y edificadas a tenor de la voluntad de sus componentes, guiados por la ciencia y la experiencia y libres de toda imposición que no derive de las necesidades naturales, a las cuales, vencido el hombre por el sentimiento de la misma necesidad inevitable, voluntariamente se somete.
4. Garantizar, señaladamente, los medios de vida, desarrollo y bienestar de los niños y de todos los que no estén en estado de proveerse sus necesidades.
5. Hacer la guerra a todas las mentiras, aunque se oculten bajo el manto de la ciencia y procurar la instrucción científica, hasta en su más elevado grado, para todos los hombres.
6. Acabar con el patriotismo, aboliendo las fronteras y trabajando por la confraternización de todos los pueblos.
7. Reconstituir la familia de modo que resulte de la práctica del amor, libre de todo vínculo legal, de toda opresión económica o física, de todo prejuicio religioso.
Estos son los remedios que ofrece nuestro ideal. Estos son los remedios que deseamos ver realizados. Pero no basta con desear una cosa. Si verdaderamente se quiere obtenerla, es necesario emplear los medios adecuados para su realización. Estos medios existen, sin duda, y no son, de ningún modo, arbitrarios. Se derivan, naturalmente, del fin a que se tiende y de las circunstancias en las que se lucha, de modo que, si no nos engañamos en su elección, llegaremos a los fines que nos proponemos. Si llegamos a otro fin, opuesto al que deseamos, ello obedecerá, como consecuencia natural, necesariamente a que los medios escogidos no eran los adecuados. El que se pone en camino y se equivoca, no va adonde quiere, sino allí donde conduce el camino que recorre.

en Malatesta, vida e ideas, 1975